Sinopsis: Si así fácilmente aceptó esta invitación, es que había una razón. Para ella, una tarde como aquélla eso no se niega. ¡Hacerse martillar por una lluvia de consoladores, es necesario de verdad ser loco para no aceptar! Estos dos amigas se excitaban ya bien antes su de llegado, no tuvo tiempo de instalarse que ya estaban sacando suyo consoladores. Finalmente vinieron a dos a la vez para hacerle probar a sus nuevos juguetes: ¡un consolador-ceinture sobremesurado!
|